Amnesia topográfica. Cuando se pierde la capacidad de armar un mapa mental

Me gusta el senderismo y lo practico de vez en cuando.

Y cuando salgo a caminar por los distintos senderos que dibujan redes en los cerros cerca de casa me voy guiando por la posición del sol, por la presencia de alguna roca de gran tamaño, por la ubicación de un árbol solitario, o por las hojas de la jarilla (Larrea divaricata) que indican la dirección Norte-Sur (paraheliotropismo).

Es decir, empleo recursos de navegación y de orientación para generar un mapa mental y no perderme en el paseo.

Pero hay quienes no logran llegar a destino por diferentes razones que tienen origen en el funcionamiento cerebral.

Entonces, si conocemos lo que ocurre, podremos implementar estrategias de diseño en parques, en jardines salutogénicos y terapéuticos que faciliten su uso.

La orientación en el espacio no solo es una función cerebral, sino un acto de conexión con el entorno. Sin embargo, para quienes viven con amnesia topográfica o agnosia topográfica, navegar incluso en lugares familiares puede convertirse en un desafío.

Para explicarme un poco mejor podemos decir que la amnesia topográfica se caracteriza por la incapacidad de integrar información espacial en un mapa mental coherente, a pesar de reconocer puntos de referencia. Por ejemplo, una persona puede describir verbalmente su barrio pero perderse al intentar caminar por él.

Esto ocurre por alteraciones en el hipocampo (responsable de los mapas cognitivos) y su conexión con la corteza retrosplenial (zona del cerebro vinculada a la memoria episódica y contextual, la navegación o la imaginación de eventos y escenas futuras) , regiones clave para procesar relaciones espaciales.

Mientras la amnesia topográfica afecta la memoria espacial , la agnosia topográfica es un déficit perceptivo, las personas con ella no reconocen lugares familiares, como su propia casa, incluso al verlos.

Un jardín inclusivo no solo es accesible, sino que facilita la orientación y reduce la ansiedad en personas con estos trastornos.

Aquí te dejo algunas pautas:

  1. Marcas visuales claras y multisensoriales: Usa elementos distintivos (ej.: fuentes, esculturas, aromas de plantas como lavanda) como puntos de referencia.
  2. Estructura predecible: Diseña rutas circulares o en forma de 8 para evitar desorientación. Los patrones repetitivos ayudan a construir memoria espacial.
  3. Zonas de anclaje emocional: Incluye espacios con bancos cerca de elementos reconocibles (ej.: un rosal antiguo o un árbol emblemático) que sirvan como “puntos seguros”.
  4. Tecnología integrada con discreción: Señales táctiles en el suelo o códigos QR con audios descriptivos pueden complementar la orientación sin romper la estética natural.

Un jardín bien diseñado no solo es un espacio verde, sino un puente entre el cerebro y el entorno . Para alguien con amnesia topográfica, un sendero con texturas diferenciadas puede ser la diferencia entre sentirse perdido o empoderado. Como diseñadores, tenemos la oportunidad de crear entornos que no solo “incluyan”, sino que celebren la diversidad neurológica.

Ahora una pregunta para tí: ¿Qué otros elementos crees que podrían mejorar la experiencia de orientación en espacios naturales?

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